Ahora imagina dejar de ser esa marioneta y volver a recuperar el control
Como un titiritero, el miedo a la pérdida o al rechazo mueve esos hilos, y antes de que te des cuenta, estás bailando al ritmo de las emociones de los demás, sin saber cómo frenar ese patrón.
La marioneta no tiene control, solo sigue los movimientos que otros dictan. Así es como la dependencia emocional te puede tener atrapada.
No importa si lo que te mueve es el miedo a estar sola, el deseo de sentirte querida, o la inseguridad que arrastras desde hace años. La dependencia emocional no te deja disfrutar de las relaciones, sino que te encierra en un bucle de sufrimiento del que parece que no puedes salir.
Ahora imagina romper con esos hilos invisibles que te controlan y recuperar la sensación de tener tú las riendas:
- Imagina que esa parte tan necesitada de ti no se ponga al mando una vez más, sino que seas capaz de tomar tus propias decisiones sin ser su marioneta.
- Imagina sentirte segura y completa independientemente de si tienes a alguien a tu lado o no.
- Imagina aprender a conectar con tus necesidades de forma que decir «no» cuando no quieres algo, no suponga ningún esfuerzo.
- Imagina elegirte y poder dar carpetazo e irte si no es ahí donde te sientes cuidada y bien tratada.
- Imagina dejar de sentirte hipervigilante y poder respirar tranquila.
La dependencia emocional no es algo de lo que te puedas librar con una simple decisión. Es un proceso de sanación que empieza cuando reconoces que estás atrapada en un ciclo destructivo.
El primer paso lo tienes a un click:


