¿Cómo te tratas a ti misma? ¿Cómo dejas que te traten los demás?

Estas son las preguntas que realmente tienes que hacerte para saber si tienes una buena o mala autoestima. 
Si quieres, te ayudo a buscar las respuestas (y las soluciones).

No sigas utilizando el método de la margarita.

Te mentiría si te digo que nunca he jugado al «me quiere/no me quiere» de pequeña cuando me enchochaba por alguien. 

A cualquiera que le preguntes te dirá que es una manera poco eficaz de descubrir si la otra parte anda enamorada de ti o no. Pero a mí, la verdad es que me daba cierta seguridad cuando en el último pétalo salía que sí.

Algo así te debe estar pasando a ti cuando no paras de preguntarte ¿¿¿Me quiero??? ¿¿¿Me valoro???

Como si obtener un por respuesta te diera alguna certeza de que tienes una buena autoestima. 

La realidad, por muy dura que sea, es que ese , puede estar siendo la misma falsa ilusión que cuando a mí me salía en los pétalos de la margarita. 

Me explico.

Pero antes de seguir deja que me presente.

Me llamo Eva Zafra, soy psicóloga y Vincurarte es el proyecto que he creado para acompañarte a sanar todos esos problemas relacionales y de autoestima que te han traído hasta aquí.

Mis estudios en psicoterapia me permiten hacerlo con conocimiento. Mis propias vivencias, con el corazón.

Estoy especializada en autoestima, relaciones, ansiedad, dependencia emocional, apego y heridas emocionales de la infancia/adolescencia

Así que… Te cuento:

La "trampa" de la autoestima.

Mira, nos han vendido que tener una buena autoestima tiene que ver con pensar bien de ti misma, decirte cosas positivas, gustarte, valorarte, sentirte siempre a gusto…

Y cuántas veces ha colado, y nos hemos creído que sanar significa ser nuestra mejor versión… sin darnos cuenta de que, tal vez, se trata de aceptar incondicionalmente a aquella que sentimos nuestra peor versión. 

Por eso te propongo que cambies las preguntas «¿Me quiero? ¿Me valoro?» por «¿Cómo me trato cuando sufro? ¿Cómo dejo que me traten los demás?»

Porque lo importante de verdad no es tener una «alta autoestima» (es decir, un elevado concepto de ti misma), sino tener una alta autocompasión. 

Que no cunda el pánico que ahora aterrizo esta palabreja.

Dicho en castellano, la autocompasión es la capacidad de tratarte bien cuando más lo necesitas. 

Bien = con amabilidad, calma, presencia, escucha, cariño y amor.

¿Te suena a marciano esta forma de tratarte a ti misma?

Supongo que sí, porque me imagino que si estás leyendo esto, será porque tu panorama interno se parece más a algo así:

  • Te sientes muchas veces insegura, pequeñita, insuficiente
  • Juzgas y criticas duramente tu físico, tu manera de ser… y te dices cosas sobre ti misma que daría hasta miedo poner en voz alta.
  • Antepones las necesidades de los demás a las tuyas y te cuesta un mundo poner límites.
  • Experimentas bucles de emociones desagradables como miedo, sensación de poca valía, culpa…
  • Te sientes inferior al resto o te comparas constantemente. 
  • Tu cabeza rebosa pensamientos que giran en torno a la desconfianza en los demás y en el mundo
  • No te abres ni muestras lo que hay dentro de ti por temor a que te vuelvan a hacer daño
  • Te sientes desconectada de los demás o sientes que no perteneces
  • Te cuesta sentir amor o dejarte recibirlo
  • No pides ayuda cuando sí la hay porque no quieres «ser una carga»
  • Te agarras a relaciones en las que no te sientes bien tratada por miedo a volver a experimentar el mismo vacío y soledad de cuando eras niña
  • Tratas de conseguir de los demás el amor y el cariño, como si fuese un premio que «ganar» 
  • Buscas la validación que no recibiste exigiéndote hasta la saciedad
  • Desconfías de ti y de tus capacidades

Todo esto, que comúnmente lo conocemos como «quererse una mierda» puede tener solución si conseguimos conectar con esa otra parte de ti que sí se siente segura, en calma, que es compasiva…

Spoiler: esa parte ya existe dentro de ti.

No es ningún topping que yo añada durante las sesiones de terapia. 

Existe porque todos los seres humanos tenemos una parte de nosotros mismos que SÍ tiene esas cualidades: seguridad, calma, confianza, conexión, claridad, compasión, etc. 

En psicología a esta parte de una misma se la conoce como «Yo central» o «Yo esencial»

Te lo prometo, solo por pertenecer a esta especie, ya la tenemos incluida en el pack. 

Ahora bien, tengo una buena y una mala noticia. 

La mala es que puede que esa parte esencial de ti de la que te hablo, esté muy pero que muy perdida. 

Tan perdida que te crees que ni existe. 

La buena es que solo tenemos que encontrarla.

¿Tú confías en que eso pueda suceder?

Ahora, te hago esta pregunta: ¿Tú confías en que eso sea posible?

Porque yo sí. Y lo hago por experiencia propia y porque lo veo cada día en mis pacientes. 

Pero claro, puede que tú incluso leyendo esto hayas dicho mentalmente “uy, eso yo ni aunque rebusque lo encuentro”. 

Claro, así el único destino posible es morir pensando que eres una persona muy… insegura / dependiente / ansiosa / crítica”, mientras paralela y contradictoriamente te dejas la piel para dejar de “serlo”.

Casi todas nuestras heridas psicológicas más profundas provienen del campo relacional. 

Encontrar esa parte de ti esencial y central, es posible, pero no es coser y cantar.

Básicamente porque de momento ni siquiera sabemos cuándo y dónde la habrás perdido.

Lo que tengo claro, es que habrá sido en alguna de las relaciones significativas de tu vida. 

Realmente, nacemos con ella y con esas cualidades tan humanas que la caracterizan, pero en algún momento a lo largo de nuestra historia, por diferentes experiencias que hayamos podido vivir, se va difuminando incluso hasta perderla de vista, como probablemente te esté pasando a ti ahora. 

Entonces, lo primero que tenemos que hacer es buscar en qué momento «desapareció» como aguja en un pajar. Y desde ahí, reencontrarnos con ella y recuperar la capacidad de tratarnos como nos merecemos.

Quizá esto suene muy abstracto o místico (o no, no sé), pero la realidad es que hay infinidad de ejercicios terapéuticos que ayudan profundamente a volver a conectar con esa sensación interna de seguridad, de conexión, de claridad, de calma, de compasión…

Honestamente creo que merece la pena hacer este proceso de la mano de alguien que a nivel terapéutico sepa acompañarte a buscar en los lugares adecuados.

Pero claro, no me creas a mí solo porque soy psicóloga y se supone que sé mucho de todo esto.

Lo que se daña en un vínculo, solo en un vínculo se puede sanar, desenredar y reparar. 

Es probable que si te estás viendo reflejada en lo que lees, eso sea en parte lo que esté afectándote en tus relaciones actuales e impidiéndote disfrutar de ellas como realmente te gustaría.

No sé si en tu caso esto te está complicando una relación de pareja, familiar, de amistad, laboral, o la relación contigo misma.

O la existencia en general, que también puede ser.

Lo que sí sé es que los vínculos son los verdaderos portales para dos cosas: la destrucción y la sanación

Y la relación con tu psicóloga es precisamente eso: un vínculo reparador.

De ahí Vincurarte. Un espacio en el que aprender a vincularte de forma segura, en el que experimentar lo que son las relaciones de buentrato desde dentro, y en el que construir ese buen trato también y por encima de todo hacia ti misma.

Así será tu proceso

Nos conocemos

Tendremos una primera llamada telefónica de unos 10/15 minutos para que puedas conocerme, me cuentes tu situación y puedas decidir/sentir si es lo que necesitas.

Por mí parte, te diré honestamente sí creo que te puedo ayudar o no.

Escríbeme y buscamos un hueco para hablar.

Arrancamos

Si las dos vemos útil trabajar juntas acordaremos la primera sesión, que será una sesión de evaluación para conocerte mejor y plantear objetivos. 

Prometo que no será interrogatorio, pero sí que necesitaré hacerte algunas  preguntas para conocer más a fondo lo que te ha traído hasta mí.

Proceso

Juntas decidiremos la frecuencia de las sesiones y comenzaremos el acompañamiento.

Yo no fuerzo ni el inicio ni el fin de ningún proceso. Tú decides cuando venir y decides cuándo irte.

¿Todavía sigues aquí?

Es normal. ¿Tú recuerdas esa canción de Fito que dice «demasiado tiempo huyendo conmigo de mí…»? Pues supongo que es la frase que mejor describe cómo llegan las personas a mi consulta.

En ocasiones sufrimos y seguimos sintiendo dolor por cosas que pasaron hace meses o incluso años. Cosas que incluso puede que no tengamos ni identificadas o no recordemos explícitamente.

Porque lo que sucede con el sufrimiento, es que si no ha tenido el acompañamiento adecuado, queda como “encapsulado” en nuestro interior y hace que, mucho tiempo después, en relaciones incluso distintas, sigamos experimentando sensaciones, emociones y pensamientos muy dolorosos.

Por eso, observar las vivencias dolorosas desde la persona que eres hoy  con una mirada compasiva y junto a una persona que te ayude a tolerar el dolor que eso te está generando, te permite tres cosas:

  • Darte cuenta de que ya no estás ahí y que hoy tienes otros recursos de los que antes no disponías
  • Disminuir la carga emocional de esas experiencias para que dejen de pesarte y de apoderarse de tu vida.
  • Tomar nuevas decisiones basadas en lo que es tu vida hoy, aquí y ahora.

Así que no, remover el pasado no es darle vueltas a lo tonto me lo bailo. Es tomar perspectiva y ofrecerte en el presente lo que necesitaste en aquel momento para poder integrarlo como parte de tu historia y avanzar sin seguir anclada a esas sensaciones

Dicho así suena bonito, verdad? Ahora vamos a hacerlo real!

Preguntas frecuentes

Si te estás preguntando si necesitas ayuda es porque, de hecho, la necesitas.

No hay que estar mal, ni siquiera muy mal, para acudir a un psicólogo.

No lo digo yo, lo dice el vicepresidente del Consejo General de la Psicología en España.

1 de cada 4 personas necesitan ayuda psicológica a lo largo de su vida. Yo a esto le veo un claro problema: necesitarlo implica urgencia, lo que significa que el problema se ha hecho TAN grande, que ya no podemos simplemente «ir tirando»

Ir al psicólogo no siempre va de la mano de tener algún trastorno. Pero sí que siempre va de la mano de dar pasos hacia tu bienestar emocional. 

Si has llegado hasta aquí probablemente sea porque no estás pudiendo resolver lo que te pasa por tu cuenta.

Entiendo que tu mente te puede estar contando mil historias acerca de que si el tiempo, el dinero, los miedos, la vergüenza… Todo eso puede ser cierto (en parte), pero mi sugerencia es que no esperes a estar peor de lo que estás para ponerte manos a la obra, porque entonces seguro que la inversión en tiempo, dinero, miedos y vergüenzas será probablemente mucho mayor.

Esto no te lo digo para que contrates mis servicios específicamente. Solo quiero que trabajes conmigo si de verdad has conectado con mi forma de ser.

Te lo digo por experiencia propia y porque de verdad, te mereces recuperar tu bienestar.

Yo creo en la psicología por dos razones: una, lo he estudiado y conozco sus fundamentos y entresijos; dos, lo he probado y conozco sus beneficios.

Pero no me creas a mí solo porque se supone que debería saber mucho de todo esto. Como todo en la vida, prueba, experiméntalo desde dentro, y si no es para ti, siempre podrás decidir no volver. 

Es difícil saberlo sin conocer tu situación ni tus objetivos.

Es probable que notes cambios emocionales desde la primera o segunda sesión, pero hay personas a las que les toma algo más de tiempo.

En cualquier caso, lo que te aseguro es que ambas iremos viendo si la terapia te está funcionando o no. Si te sientes mejor y vas teniendo nuevos recursos para afrontar tus problemas, lo notaremos. 

Yo misma he pasado mucho tiempo en psicólogas con las que no mejoraba y no quiero hacerte eso a ti.  

Si vemos que nos atascamos o que no avanzas, buscaremos qué es lo que no está funcionando o te propondré otra alternativa.

No sé cuanto cuesta tu ojo, pero sí sé cuánto vale tu salud mental. Y si tú has llegado hasta aquí, me imagino que es porque también la valoras lo suficiente como para invertir en ella. 

En cuanto al precio por sesión individual de una hora, depende de si es online o presencial. De si te interesa algún bono o no…

Escríbeme y te doy más detalles. Pero tranquila, que no me he subido a la parra 😉

La frecuencia de las sesiones la pactamos juntas en función de la gravedad de la situación, tu disponibilidad, tu economía, etc.

Lo recomendable es que, sobre todo al principio, sí que nos veamos semanalmente porque necesito conocer a fondo tu problema y quién eres tú para poder ayudarte.

Pondremos unos objetivos alcanzables para que puedas ir valorando tus avances y calibrando con qué frecuencia necesitas o quieres que nos veamos. 

Puedes contactarme vía email psico.vincurarte@gmail.com o por teléfono/whatsapp: 624076954

Existe la posibilidad tanto de hacerlo online como presencial.

La eficacia es la misma. No lo digo yo, lo dicen los estudios. 

Ahora bien, el precio es ligeramente distinto por el gasto extra de tener que alquilar un despacho presencial. 

Por lo demás, todo es más o menos parecido. 

Seguro que encontramos el formato que mejor se adapta a lo que necesitas.

No soy seria, eso lo vas a ver. Pero sí profesional. Para eso estudié una carrera, dos máster y unas cuantas cosas más.

Quizá te den igual mis títulos y todas estas palabrejas, pero por si para ti es importante conocer mi formación específica, te la cuento en el apartado «sobre mí» de la web, pinchando aquí.

Spoiler: no vamos a basar tu proceso en lo que me ha servido a mí (Eva Zafra) replicándolo al milímetro contigo. Soy psicóloga, no una gurú que tiene todas las respuestas del universo sobre cómo ser feliz en tres sencillos pasos. 

Cada proceso de terapia es único, así que yo no tengo esas claves. Evidentemente mi experiencia y la persona que soy formarán parte de la terapia (al fin y al cabo es un encuentro entre dos personas), pero no baso la terapia en mi experiencia. Eso no sería profesional.

¿No lo tienes claro todavía?

Puedes usar el formulario para preguntarme cualquier duda que tengas acerca del acompañamiento o si prefieres hablar conmigo directamente escríbeme por Whatsapp o llámame. No tengo secretaria, así que salvo que me roben el móvil te contestaré yo.

SERVICIOS

Estas son algunas de mis especialidades:

Dependencia emocional

Autoestima

Trauma

Información protección de datos Eva Zafra Mariana.

  • Finalidades: Responder a sus solicitudes y remitirle información comercial de nuestros productos y servicios, incluso por correo electrónico.
  • Legitimación: Consentimiento del interesado.
  • Destinatarios: No están previstas cesiones de datos.
  • Derechos: Puede retirar su consentimiento en cualquier momento, así como acceder, rectificar, suprimir sus datos y demás derechos en tudirecciondecorreo.
  • Información adicional: Puede ampliar la información en el enlace de Avisos Legales.

Dónde estoy

Teléfono y mail de contacto

Horario de atención

Tú me puedes escribir o llamar cuando quieras. 

Yo te contestaré en cuanto pueda, pero prometo que mi respuesta llegará más pronto que tarde.

«Demasiado tiempo huyendo conmigo de mí…»